¿Ya ha comenzado mi segunda luna de miel?

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Hace ya casi 4 meses que comenzó nuestra segunda Luna de Miel en Japón, y casi no me había dado cuenta… ¡Ha sido tanto el esfuerzo para volver! No sé si hemos despertado o hemos caído en otro sueño, pero desde luego ha merecido la pena la extenuante lucha para llegar; aunque sólo fuera para volver a admirar el relajante Kamogawa o tener la oportunidad de comer pizza de fresas en un buffet de pizza! Allí nos encaminamos esta tarde nada más salir de clase, con el estómago bien vacío. Me encantan las pizzas y nunca había estado en un buffet! Supongo que es una cadena americana, se llama Shakey’s. Está en la siempre concurrida calle de Teramachi. Es barato y como es costumbre en el país, siempre te invitan al agua. Me ha gustado mucho, aunque sólo hubiera media fresita en cada porción…

Hemos vuelto a casa en bici, en dirección a una sonriente luna nueva. Llevar la bici por Kioto es una de las mejores experiencias que he tenido aquí. A veces recorremos el río Kamo hacia el sur y otras hacia el norte. El paisaje es relajante, suele haber grullas en medio del río practicando algún tipo de arte marcial. También hay cuervos, pero últimamente no los veo mucho. Tal vez esperan que pase el invierno para volver a perseguir a las grullas. Pero de vez en cuando todavía los escucho reírse de la gente.

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4 comentarios to “¿Ya ha comenzado mi segunda luna de miel?”

  1. Jo Says:

    Que bé que us ho passeu. Aprofiteu-ho més encara, que tot el que és bo, acaba tenint sempre un bon fi, però fi. Salut !!!

    • helkanieninkwe Says:

      Gracias Jo! Por aquí hay un sabio que dice que “las cosas no se acaban, que sólo hay cambios; y tenemos que procurar que los cambios sean para bien”. Este sabio dice haber descubierto tu identidad jejeje Un abrazo Sr. Jo : )

  2. al Says:

    Jopetas.

    PS: pizza de fresa? es legal?

  3. Daniel Says:

    Quien nos ha visto y quien nos ve. ¿Te acuerdas de todas esas noches sin dormir en el aeropuerto? ¿De todas esas horas interminables en las que dormia por el día? ¿De esas ganas que teniamos de dar un giro de 180º?

    Por la primera luna de miel fue mágico, pero eso suele ocurrir en las lunas de miel, en los viajes preparados de una o dos semanas: Ir a todas partes, comer en buenos sitios, y olvidarse de otras preocupaciones que no sea la hora del check out del hotel o de salida de nuestro tren o avión. Ahora es diferente, y aunque al principio ha sido difícil (teniamos mucho que aprender, ¡más de lo que creíamos!) ahora estamos más tranquilos. No se hasta qué punto somos conscientes de donde estamos o de lo que estamos haciendo. Piénsalo: Hemos paseado Kamogawa arriba, Kamogawa abajo… junto a nosotros han paseado gaviotas, grullas a las que hemos fotografiado en medio de sus meditaciones. Hemos hecho decenas de kilometros recorriendo Kioto tanto en bicicleta como andando. Nos hemos emocionado al descubrir tiendas donde la comida nos salia más barata y donde, incluso, aceptan tarjeta de crédito. Nos las hemos ingeniado para dormir más cómodos encima del futón y para preparar la comida, saliendo cada vez más económico y a la vez más bueno. Ante nuestra sorpresa, nos ha nevado encima la noche de Navidad mientras volviamos a casa en bicicleta, contrastando el blanco de la nieve con el rojo de tu abrigo, y nos hemos mirado sonriendo mientras los copos de nieve seguian cayendo a su ritmo, sin percatarse de esa magia, de nuestra magia del momento. Hemos visto monos, gatos, perros, y en breve todo tipo de peces. Hemos calculado al milimetro los ahorros y nos hemos permitido algun que otro gasto extra pensando en encontrar un trabajillo aquí para recuperar algo de lo gastado. Hemos hecho fotos de los momiji y tú los has guardado en interminables hojas de libros que tenemos en casa. Nos hemos empapado como nunca lo hemos hecho por culpa de una tormenta caprichosa que quiso descargar cuando estabamos paseando a kilometro y medio de casa y nos han ofrecido cobijo, algo para secarnos y un té calentito.

    Han pasado cuatro meses y tengo, tenemos interminables recuerdos. En nada habrán pasado cuatro años desde que nos conocemos y tengo, tenemos infinitos recuerdos. ¿Y sabes lo más bonito de todo? Que sin importar en lugar, ya sea Girona, Londres, Jeréz, Tokio, Kioto o Munich, en todos esos recuerdos, en todas esas imágenes, en todas esas sensaciones, estás tú a mi lado con esa sonrisa que tanto me gusta.

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