Día 20: The illusion of Life

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Aunque a Dani le ha costado levantarse, hoy hemos conseguido llegar al Museo Gibli. Al principio íbamos un poco perdidos, pero pronto apareció Totoro en el camino, y gracias a la interveción del intrépido Dani conseguimos toda la información que necesitábamos. Abajo teneis la foto.

En la recepción del Museo nos atendió de nuevo el silencioso Totoro muy quieto. Después de descubrir qué entrada única nos había tocado a cada uno, nos adentramos de lleno en el universo de la animación. Es increíble como una simple luz intermitente sobre unos dibujos puede crear vida, o al menos sensación de vida. Hemos disfrutado mucho viendo a personajes y muñequitos moverse por sí mismos. Especialmente viendo a Totoro, Dani le tiene un cariño muy especial a este monstruito. Yo no he conseguido encontrar nada del ciervo que buscaba, pero sí que he reclutado poderosos kodamas para mi ejército. Bueno, en realidad sólo han querido formar en mis filas dos de ellos, los demás exigían un precio demasiado elevado.

El museo es como una gran casa llena de rincones secretos. Hay jardines, salas de proyección, biblioteca, gatobús,… Y puedes ver las habitaciones y estudios de Miyazaki, con todos sus libros, bocetos, fotos, caramelos, palomitas, pterodáctilo,… Este hombre es el director y productor de estas películas. Ha colaborado en series de anime como Heidi, Marco, la Abeja Maya, Lupin III. En el 88 dirigió Mi vecino Totoro, que es la que tanto le gusta a Dani. Y más adelante dirigió La Princesa Mononoke, el Viaje de Chihiro, el Castillo Ambulante,… Esas películas fantásticas con sucesos tan raros. Son tan sorprendentes las situaciones, que parecen salirse de la realidad creando un ambiente muy onírico. A mí me encanta, me parece muy imaginativo.

Nos despedimos de Totoro con mucha hambre, pues su cafetería-restaurante era sumamente cara y nunca había sitio. Da igual el momento que miraras por alguna ventana, el río de gente que llegaba era casi sobrenatural. Y eso que las entradas han de reservarse con meses de antelación.

Con la puesta de sol nos despedimos del afable Totoro. En el camino de vuelta encontramos un buho enorme junto con otras grandes aves rapaces atadas a unos palos en una tienda. ¡Nunca había tenido un buho tan cerca! Fue fotografiado discretamente varias veces por una señora muy pequeña y encorvada que sacó repentinamente no sé muy bien de donde, una supercámara reflex, de interminable objetivo más grande que la señora misma.

Después de nuestra visita a la ciudad de Mitaka, fuimos a cenar a Shinjuku, pasamos por delante del Sega Park y un impulso incontenible nos arrastró hacia las máquinas de UFO Catcher, las grúas. No tengo palabras para expresar la extraordinaria habilidad de Dani-to para cazar Capibaras. La primera vez que los ví en las máquinas le dije a Dani “¡Yo quiero un perrito de esos!” ¡ Y ahora tengo una familia de 29 Capibaras! Más abajo os muestro una imagen de las crías.

Me despido por ahora, pues estoy cansada y somnolienta. Ya no quedan muchos días, pero no se lo digas a Dani!!! : D

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3 comentarios to “Día 20: The illusion of Life”

  1. JYO Says:

    Ja,ja pero cuánto peluche! Que no os van a caber en las maletas!!!!!!
    Sorgen Ihr euch nicht! Nos veremos en Barna el jueves…es a las 10?
    Besos!

  2. carolina Says:

    estan bien lindos, yo tengo un cuyo y se parecen mucho.
    🙂

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