Día 17: Ciudad en la nieve

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Cuando ya pensaba que no volvería a ver montañas nevadas en Japón después de la visita al Fuji, llegamos a Nagano. Una ciudad nevada rodeada de un bonito paisaje montañoso y uno de los templos más importantes de Japón: el templo Zenkoji. Aunque no sabíamos nada de esto al llegar, sólo veníamos a visitar un museo. La razón primitiva para venir a visitar este museo se encuentra en un libro de pinturas que me regaló Dani el día que fuimos al Templo Kiyomizu en Kyoto. Fue uno de los regalitos de la tienda de los conejitos. En particular me gustó mucho un cuadro de un bosque donde aparecía un caballo blanco resplandeciente, que casi parecía un unicornio. Todas las demás pinturas de aquel librito me encantaron. Son paisajes de naturaleza que transmiten una sensación suave, tranquila y silenciosa. El pintor se llama Kaii Higashiyama, a quien han dedicado una galería en el Museo de Nagano donde incluso se exponen sus gafas, su boina y los pinceles que utilizó. Además de Japón y China, donde se inspiró para muchos de sus paisajes, pasó algún tiempo en Alemania y países nórdicos, cuyas calles ha reflejado también en muchas de sus obras.

Gracias a la habilidad comunicativa de Dani conseguimos subir a un autobús que nos dejó cerca del Museo, luego Dani me hizo subir inútilmente una cuesta pasando de largo el museo, pero la vista desde arriba hizo que mereciera la pena el desvío. No he podido ver ningún espécimen de la fauna autóctona de este lugar, tenía especial interés en encontrar un pájaro con cuernos del que ví una foto en una revista y luego en un cartel en Nagano. Tampoco hemos podido ver esos famosos monos que se bañan en las aguas terminales. He leído al llegar a casa que hay un parque fácilmente accesible desde Nagano donde se les puede encontrar. He puesto dos fotos que he visto por internet para que los que nunca los haya visto se hagan una idea de cómo son; creo que son los mismos que salen en Baraka. Ya iremos a verlos en la próxima visita a Japón.

Me gustó la visita al museo, aunque no estaban expuestos algunos de los cuadros que más me gustan, y Dani me informó gracias a sus amplios conocimientos de las lenguas orientales, que algunas de las obras expuestas no eran originales.

Después fuimos a ver el templo Zenkoji, como nos suele pasar cada vez que visitamos algo sagrado, contemplamos la imponente arquitectura a la luz del volátil crepúsculo. Como en casi todos los templos había una especie de abrevadero para purificarse, estatuas que dan miedo y tejados con las puntas hacia arriba. Dentro del templo leí un cartel que decía que se podía visitar un túnel subterráneo previo pago de la correspondiente tarifa; como había que pagar en una especie de máquina situada dentro del templo del mismo estilo que las máquinas del metro y Dani ya estaba cansado del concepto de pagar para rezar, no bajamos. Poco después descubrí que en aquel tunel subterráneo completamente oscuro hay una llave sagrada en la pared; es la llave hacia el paraíso, aquel que consigue encontrarla y la toca le es concedida la iluminación. Es la segunda vez que pierdo la oportunidad de iluminarme… ¡Pero seguro que encuentro otra prueba para conseguirlo!

También se dice que es en este templo donde reside la primera estatua budista traída a Japón. Según dicen, se exhibe al público cada seis años, durante pocos días. Nosotros por supuesto no la vimos. Nos hemos perdido muchas cosas, pero es que no hay tiempo para todo y menos durante una romántica y dulce Luna de Miel : D

Hicimos todo el camino de vuelta andando. Hicimos una paradita para comer algo, pues como es habitual tampoco habíamos comido nada todavía. Elegimos un bollito apetitoso y un pastelito de crema que resultó delicioso. El bollito ,sin embargo, resultó ser un bocata de espaguetis :S ¡Pero quién se lo iba a imaginar, en tan delicada pastelería! Nos lo comimos igualmente.

Paseamos un poco por las calles de Nagano, ciudad donde posteriormente he sabido que se celebraron los juegos olímpicos de invierno de 1998, en cuyo medallero no me ha parecido ver a ningún español, aunque sí japonenes y alemanes. Después de mirar algunos escaparates, nos llevamos un par de guías de cine del Book-Off. Son guías de dos películas del estudio Gibli que iremos a visitar pasado mañana: El viaje de Chihiro y La princesa Monoke. Durante el viaje de vuelta en el supersónico Shinkansen, Dani cayó dormido mientras yo miraba maravillada la imágenes de la guía de la Princesa Mononoke. Me fascinan los Kodamas, los espíritus del bosque, y aquel ciervo que es como un Dios del bosque: Shishi Gami. Espero poder conocerlos a todos personalmente en el museo Gibli.

Al llegar a Tokyo de nuevo teníamos un hambre de lobo. Yo llevaba tiempo diciéndole a Dani que quería comer Okonomiyaki, que es una especie de tortilla con vegetales, carne o queso o gambas, con una salsa muy rica por encima. Entramos en un restaurante que vimos desde fuera la noche antes. Como la tortilla iba a tardar 20 minutos y yo ya me iba a comer los palillos, decidimos pedir Takoyaki, son unas bolitas como de bechamel rellenas de quesito, pulpo y especias, muy muy rico. La sorpresa es que te lo tenías que hacer tú mismo en tu propia mesa. Sacó la china un molde de 12 bolitas de debajo de la mesa y se trajo los ingredientes; como nos vio cara de extranjeros nos ayudó a hacer las bolitas, aunque luego ya no hizo falta, pues la maestría de Dani con la gastronomía oriental es ejemplar. Dani vio pasar una suculenta bandeja de soba (una especie de espaguetis) para los vecinos de la mesa de atrás y se encaprichó. Por supuesto, luego tuve que ayudarle a terminar el Okonomiyaki.

Y esto, en esencia, fue el día 17. No he contado nada sobre el día anterior, pero fue tan o más bonito que éste. Ya añadiremos más cosas en los apéndices ¡Hasta la próxima! Espero que Jopi esté tan calentito junto a la estufa, como los monos bañistas en las aguas termales.

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4 comentarios to “Día 17: Ciudad en la nieve”

  1. al Says:

    Los bocadillos de espaguetis son yakisoba pan (que dani recordara por http://www.youtube.com/watch?v=YHlZXHBo37A ) y enlazan perfectamente con la foto siguiente, yakisoba dani.

  2. Roger Says:

    Muy, MUY buenas, las fotos de los monos. Chapeau !

  3. dprodge Says:

    Lamento informaros que Miriam no se expresó bien. Cuando dice “hoy he descubierto” se refiere al día siguiente, al escribir la entrada… o no se si lo hizo por la noche… el caso es que no vimos a los monos, nos enteramos al volver, por lo que las fotos las sacó de internet, porque quería enseñar a lo que se refería al comentarlo, pero esas fotos no son nuestras 😦

  4. helkanieninkwe Says:

    Sí, la entrada la hice después de la visita a Nagano. Creo que lo puse un poco liado porque todo el que lo lee se confunde :S Pero ya está cambiado. No sabía que hubiera monos en Nagano cuando estábamos allí, si no, los habría ido a ver. Pero ya haremos algún vídeo en un segundo viaje a Japón. A ver si alguno se apunta. ¿Javi? ¿Olga? ¿Esther? ¿Pasillo? ¿Trendik? ¿Jopi?… ¿Alguien? : D Las fotos de los monos son de alguna guía. Por cierto, para que no haya confusiones, la última imagen del ciervo tampoco la he podido hacer yo; la encontré también en el google.

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